Imagen típica de un casco usado por un guerrero samurái.
Fotos: Kori Café Japonés / Alejandra Bohórquez, enviada especial

Tan propio de Japón como los son sus kimonos, el monte Fujiyama o la ceremonia del té, existe otra tradición que los japoneses han heredado entre las familias más tradicionales. Se trata del arte iai do, que para los occidentales se trataría de una técnica y que para los nipones es una herencia de su pasado samurai. 

El arte iai consiste en desenfundar la espada japonesa (katana) con una precisión, concentración y técnica la cual se consigue después de muchos años de práctica. De acuerdo con el portal http://www.cooljapan.es, Iai (居合) es un término harto complicado que ha sido objeto de multitud de traducciones-acepciones: «Unión con uno mismo», «Armonizar el espíritu», «Entrar en sintonía/armonía con uno mismo»… Pero más allá de las composiciones filosóficas o poéticas, conocemos el iai como el arte de desenvainar el sable japonés.

Es normal en Japón encontrar competencias alrededor de esta cultura y gracias a la familia Kimura logramos entender un poco más de esta disciplina, ya que ha detentado durante varios el puesto número uno en las competencias que se llevan a cabo en Tokio. De hecho, elementos alusivos al escudo samurai de la familia Kimura los podemos encontrar en varios elementos dentro de Kori Café. 

Pese a que el iaidō/iaijutsu es una disciplina poco conocida por el público general, para los lectores interesados en Japón, y en concreto en las artes marciales, se trata de un «viejo conocido». Ante lo cual se puede plantear la siguiente pregunta: ¿qué se puede escribir sobre esta disciplina, que no esté escrito ya? 

El problema que subyace a la pregunta es que los aluviones de escritos presentes en publicaciones físicas o virtuales, muchos de ellos tras ofrecer una breve introducción histórica, acaban por redundar sobre misticismos existentes (aunque no omnipresentes) en la cultura japonesa.

Otros nombres que recibe la técnica del desenvainado en japonés son iai e iaijutsu. Básicamente, se trata de un arte marcial que consiste en perfeccionar el gesto que supone sacar la espada de la vaina y prepararse para la batalla en cuestión de segundos. En el caso de que el enemigo haya atacado primero, esta maniobra permite frenar el golpe de su katana y contratacar inmediatamente. Antiguamente, se la consideraba un arma arrojadiza cercana; en las postrimerías del sogunato de los Tokugawa era una de las técnicas empleadas para asesinar.

“Entre samuráis, la victoria o la derrota era algo que se decidía en cuestión de segundos. Si se lucha igual que en una película, con un cruce de espadas, la katana acaba sufriendo daños. Por eso, aprender la técnica del desenvainado equivale a conocer el espíritu luchador de estos guerreros”, cuenta Kaito Suiju, maestro de la escuela de desenvainado Hisui que imparte sus enseñanzas en HiSUi TOKYO.

Otra característica es que no está limitado solo a los hombres. El arte iai puede ser practicado por niños y mujeres sin importar su edad. Es algo de admirar que los japoneses encuentren en esta herencia proveniente de los guerreros samurái una forma de inclusión de toda la sociedad. 

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