A pesar de la niebla

es bello

el Monte Fuji

-Bashō –

¿Alguna vez habías leído un poema tan corto? Seguramente sí, ya que muchos de los grandes escritos se caracterizan por este tipo de escritura lírica tan intensa como breve, llamada haiku. Poetas como  Matsuo Bashō, Masaoka Shiki, Yosa Buson, Kobayashi Issa, son algunos de los exponentes que nos regalaron piezas invaluables tradicionales y originarios a la tierra del sol naciente.

El haiku es corto e intenso como las estaciones. Esta composición lírica es conocida como la poesía más corta del mundo y aunque es de tradición japonesa, actualmente es escrita en más de 30 idiomas alrededor del mundo.

Para hablar de los orígenes del haiku, hay que remontarse al poeta nipón Matsuo Bashō, quien vivió durante el siglo XVII. Bashō fue el poeta más famoso del periodo Edo japonés, quién propuso un nuevo estilo sin romper con la tradición de la poesía japonesa, pues como él mismo decía «No sigo el camino de los antiguos, busco lo que ellos buscaron».

Este gran poeta se enfocó en  expresar a través de nuevos medios el sentimiento de la poesía tradicional. En sus inicios, Bashō se dedicó a la lírica introspectiva, a escribir versos productos de su soledad y su meditación, sin embargo, en un momento de su vida y debido a un estado de ánimo depresivo decide recorrer su país de origen. De esta experiencia, el poeta cambia de la poesía introspectiva a una más contemplativa, basada especialmente en la observación del entorno y de la naturaleza y de aquí surge el haiku tal y como lo conocemos hoy en día.

El haiku es una composición japonesa  tradicional. Su apreciación no solo se dirige a la composición poética, si no a la reflexión de su autor. El haiku a pesar de ser tan corto contiene sentimientos muy profundos, es un instrumento para conectar con la naturaleza y un acto de contemplación y sencillez para capturar la emoción del momento.

Para escribir un haiku es necesario tener una contemplación a la naturaleza y un componente espiritual; se escriben en 3 versos sin rima, de 17 sílabas en tres líneas de 5, 7 y 5 respectivamente aunque puede variar. También debe referenciar la época o estación del año por ejemplo con palabras como nieve, flores o hojas secas…

La escritura del haikú desde una perspectiva meramente técnica implica seguir su estructura de versos y sílabas intentando plasmar lo que sucede en un lugar y momento dado, sin embargo, este proceso debe llevar al escritor o al poeta a una experiencia mucho más profunda, inclusive a un estado de reflexión espiritual. Al crear un haiku, se anhela que el ego del poeta o hajin se haga a un lado para lograr una contemplación profunda y pura llamada aware. Hay quienes opinan que la escritura del haiku representa en sí misma una técnica de meditación y un medio efectivo para lograr estados mentales más tranquilos y equilibrados.

Como ves, a pesar de ser el tipo de poema más corto que existe, su belleza e intensidad, así como su valor histórico y literario son definitivamente innegables. 

¿Y tú, ya conocías el haiku? Si te gusta este tipo de poesía, así como la cultura del sol naciente, te invitamos a que vivas una experiencia japonesa  en “Kōri Café Japonés”

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